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56.- LU / EL PEREGRINO

 

el peregrino

 

Li, Lo Oscilante, Fuego
Ken, Manteniéndose quieto, Montaña.
La montaña se mantiene; sobre ella, el fuego. El es­pacio que los separa constituye la tierra del peregrino.

 

EL JUICIO:
"El peregrino. Exito a través de lo pequeño. La perseverancia trae buena fortuna al peregrino". Cuando un hombre es un peregrino extranjero no debe ser hosco ni ultrajante. No tiene un amplio círculo de cono­cidos, no debe presumir de tenerlos. Debe ser cautelo­so y reservado y de esta manera se protegerá del mal. Si es cortés para con los demás ganará el éxito,

 

LA IMAGEN:
"Fuego en la montaña. La imagen del peregrino. El hombre superior tiene su mente clara y es cauteloso al imponer las penas y procura no sentenciar".
Cuan­do se incendia el pasto en una montaña la luz ilumina. El fuego no permanece en un lugar, sino que, se desplaza buscando más combustible. Es un fenómeno de corta duración. Algo parecido deben ser las penas y sentencias. Deben superarse rápidamente y no pro­longarse indefinidamente. Las prisiones deben ser lu­gares donde la gente aloje sólo temporalmente como huéspedes. No deben convertirse en lugares de resi­dencia.

 

LAS LINEAS:
Seis en la base significa: "Si un peregrino se ocupa en cosas triviales atrae la desgracia sobre sí".
Un pere­grino no debe malgastar su tiempo, ocupándose en, las cosas inferiores que encuentra a los costados del cami­no. Siempre debe procurar conservar su dignidad. Pa­ra un extranjero es un error esperar una recepción amistosa convirtiéndose primero en motivo de chiste y burla. El resultado sólo puede ser un tratamiento in­sultante.
Seis en el segundo lugar significa: "El peregrino llega a una posada. Tiene sus bienes con él. Gana la perseverancia de un joven sirviente".
El peregrino aquí descrito es modesto y reservado. No pierde el tiempo hasta encontrar un lugar donde descansar. En el mundo exterior no pierde la estima de la otra gente, todos lo ayudan y puede ganar prosperidad. Incluso gana la adhesión y fidelidad de un sirviente, cosa de inestimable valor para un peregrino.
Nueve en el tercer lugar significa: "La posada del peregrino cae ardiendo. Pierde la fe de su joven sir­viente. Peligró".
Un extranjero que no sabe conducir­se con propiedad. Se mezcla en negocios y asuntos que no le conciernen. Pierde su lugar de reposo. Trata á su sirviente con altivez y arrogancia; pierde la lealtad de ese hombre. Cuando un extranjero se encuentra en otro país, sin nadie en quien confiar realmente, la si­tuación se vuelve muy peligrosa.
Nueve en el cuarto lugar significa: "El peregrino reposa en un asilo. Obtiene sus bienes y un hacha. Mi corazón no está satisfecho".
Describe a un peregrino que sabe cómo limitar sus deseos aparentemente, aunque en su interior sea fuerte y tenga muchas aspiraciones. Encuentra lugar de reposo en un asilo donde puede permanecer. Triunfa obteniendo bienes, pero aún no se siente seguro. Debe mantenerse en guardia, listo para defenderse por las armas. No es fácil. Perma­nentemente se mantiene consciente de que es un extranjero en tierra extranjera.
Seis en el quinto lugar significa: "Dispara a un faisán. Lo alcanza con la primera flecha. Al final ofrece plegarias y sacrificios".
Los hombres de estado en viaje acostumbraban presentarse a los príncipes locales llevándoles de regalo un faisán. Aquí el peregrino desea entrar al servicio de un príncipe. Con ese fin mata un faisán. Encuentra amigos para recomendarlo y finalmente el príncipe acepta tomarlo a su servicio.
Las circunstancias inducen a buscar hogar en tierras extra­ñas. Si sabemos cómo enfrentar la situación y cómo encontrar el camino adecuado para presentarnos po­dremos encontrar un círculo de amigos y un trabajo que hacer en el país extranjero.
Nueve en la cima significa: "El nido del pájaro se quema. El viajero ríe primero, pero después tendrá que lamentarse y sollozar. Por descuido perdió su vaca. Desgracia."
Se pinta a un pájaro cuyo nido arde, lo que indica que quedó sin lugar de reposo. La desgracia puede haber recaído sobre el pájaro por su imprudencia al construir el nido. Lo mismo ocurre con el viajero. Si se deja ir, riendo y burlándose, y olvida que es un
viajero encontrará después causa de sollozos y lamentos. Lo mismo cuando un hombre modesto pierde su vaca -su modestia y adaptabilidad- los resultados serán nefastos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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