rituales

 

Quiromancia. Los montes de la palma de la mano

 

 Quiromancia. Los Dedos

Porque hemos descubierto que nuestro cuerpo es un todo, y que cada una de sus partes está enlazada con todas los demás. Y, al igual que la acupuntura y la digito puntura actúan sobre determinadas zonas externas para influir en otras zonas internas de nuestro organismo, también en la mano hallamos reflejadas a flor de piel todas las demás partes del cuerpo.
No hemos de olvidar que las manos son nuestro elemento más móvil, más accesible; es lógico que en ellas se refleje todo lo demás. Así, las manos tienen una serie de características importantes que se relacionan con todo el resto de nuestro ser. Por ejemplo, existe la teoría de que la mano izquierda de un niño se corresponde hereditariamente con la mano izquierda de su madre, mientras que la derecha se corresponde con la mano derecha de su padre.
 También la mano izquierda está relacionada con nuestros rasgos genéticos y subconscientes, mientras que la derecha refleja nuestras relaciones con el mundo exterior. La mano izquierda es el pasado; la derecha, el futuro. La mano izquierda es pasiva, mientras que la derecha es activa (excepto, por supuesto, en las personas zurdas, en las que es al revés).La forma de la mano también es importante. D'Arpentigny las clasificó en siete tipos, que se mantienen aún hoy en día: 1) elemental; musculosa, ancha y de piel gruesa, con dedos amplios y cortos: corresponde a personas equilibradas, prácticas y de reacciones tranquilas. 2) espatulada; con los dedos anchos en sus extremos: pertenece a personas que poseen una gran confianza en sí mismas, instintivas, independientes, materialistas, vanidosas y a veces egoístas. 3) psíquica; alargada, tanto en la palma como en los dedos: señala a una persona soñadora, poco práctica, de gran imaginación, pero que puede conseguir un gran éxito si sigue el camino adecuado. 4) cuadrada; llamada también «práctica», tiene una forma eminentemente cuadrada o rectangular: pertenece a personas ordenadas, equilibradas, que lo basan todo en el método y la precisión; poseen iniciativa y empuje, y son francas hasta el punto de crearse problemas con su franqueza. 5) nudosa o filosófica; caracterizada por el engrosamiento de las articulaciones de los dedos; revela tendencia a la filosofía y a las tareas intelectuales; profundidad del pensamiento por encima de la acción. 6) cónica; es la mano de los artistas, un intermedio entre la mano cuadrada y la elemental, en la que la palma forma, de abajo arriba, una especie de cono: corresponde a las personas intuitivas, imaginativas, amantes de la belleza y la poesía, activas y trabajadoras, con una clara tendencia hacia las artes. 7) mixta; con los dedos desplazados hacia el centro de la mano y forma ligeramente redondeada; es frecuente en actores, artistas y publicitarios, personas de gran sensibilidad y emotividad, que en general no son tan superficiales como parecen.

A esta clasificación se han superpuesto otras, reduciendo su número a cinco o incluso cuatro, o aumentándolo para añadir otras características, hasta el punto de que casi cada autor hace su propia subdivisión, más o menos numerosa: elemental, prensil, táctil y psíquica; ancha, estrecha, cónica, cuadrada y en espátula..., pero siempre, en general, sobre la base citada. Los elementos de la mano

Si apoyamos una mano sobre la mesa, con la palma hacia arriba, y la examinamos fijamente, podremos dividirla fácilmente en cuatro partes. Trazando una línea vertical y otra horizontal por su centro, obtendremos cuatro cuadrantes, que se corresponden a otros tantos elementos de la persona. Los dos cuadrantes superiores se refieren a la zona activa, mientras que los inferiores se refieren a la pasiva; los dos orientados al dedo pulgar son la zona externa, mientras que los dos orientados al dedo meñique constituyen la zona interna. El cuadrante superior de la parte correspondiente al dedo pulgar refleja la ambición y la voluntad, mientras que el inferior pertenece a los instintos e impulsos; el superior del otro lado muestra las emociones y comunicaciones, mientras que el inferior corresponde a la abstracción y la introversión. La mano esta formada por dos partes claramente diferenciadas: la palma y los dedos. La palma corresponde a la parte orgánica del individuo; los dedos a la espiritual. Por ello, cuando los dedos dominan en el conjunto de la mano, se dice que la persona es predominantemente espiritual, mientras que si es el resto de la mano lo que predomina, dicha persona es esencialmente orgánica. Aunque estamos acostumbrados a que la «lectura de la mano» se haga casi exclusivamente sobre la palma, y concretamente sobre las líneas o pliegues que la surcan, la quirología va mucho más allá de ello. De hecho para un estudio completo de la mano, tan importante, o más incluso, que la palma, son los dedos. Así que es preciso examinarlos primero con atención.

Los dedos

El estudio de los dedos de la mano constituye uno de los apartados más apasionantes y difíciles de la quirología, precisamente por su multiplicidad de formas y características y por el hecho de que estas no están muchas veces bien definidas, por lo que es fácil caer en ocasiones en el error. En quiromancia se considera que no tenemos cinco dedos, sino cuatro y el pulgar, que es contemplado como un dedo aparte. En su conjunto, los dedos poseen una serie de características que hay que tener siempre en cuenta. Una de ellas es su flexibilidad. Apoyando las yemas de los dedos sobre la superficie de una mesa y apretando hacia abajo, veremos hasta qué punto podemos flexionarlos y doblar la mano; esto mismo podemos hacerlo sujetando las yemas de los dedos con la otra mano y presionando hacia atrás. Una flexibilidad acusada indica a una persona dotada de gran sentido común, y si esta flexibilidad se presenta además en todas las articulaciones de los dedos señala una actitud libre de prejuicios y una notable sensibilidad artística.

 

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