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¿Resucitarán Algún Día Los Faraones?

Los sacerdotes de las primeras dinastías egipcias anteriores a los conocidas no eran ajenos a las propiedades de las pirámides. Las
utilizaron en beneficio de los faraones muertos, para que se conservasen eternamente, convertidos en momias deshidratadas, como si
fuesen ciruelas pasas o carne seca, que recobran parte de sus propiedades al humedecerse.
¿Con qué objeto realizaban los sacerdotes esta cuidadosa operación, que dejaba al faraón listo para desafiar al tiempo? ¿Pensaban
acaso que los faraones resucitarían algún día, o estaban seguros de que así sucedería?
momia faraon
Momia del faraón Ramses III. Los sacerdotes egipcios momificaban a los difuntos con la intención de que algún día resucitarían.
A cualquiera de nosotros nos parecerá esta posibilidad sumamente aventurada, por no decir absurda, y sin embargo aceptamos en la
actualidad los beneficios de la criogenia. En algunos países de América y de Europa existen sociedades criogénicas, que se dedican a
conservar a muy baja temperatura los cadáveres de seres que murieron con la esperanza de ser resucitados en el futuro, cuando se
descubra el remedio para el mal incurable que los condujo, irremediablemente a la tumba.
Científicos soviéticos han logrado congelar durante un corto tiempo vísceras de animales que volvieron más tarde a la vida. De igual
manera se utiliza el frío para conservar el esperma de los sementales y aplicarlo en la fecundación artificial. En consecuencia, no hay por
qué no aceptar la posibilidad de que algún día pueda realizarse la misma operación con un cuerpo humano entero.
Tal vez para este fin sirvieron las pirámides. Parece tema para una novela de ciencia ficción y sin embargo los científicos han
contemplado el problema con mucha atención. En 1951, la bióloga soviética Olga Lepichinskaya había afirmado ya que las células del
organismo pueden ser reconstruidas, en teoría. Más tarde, el Dr. Elof Carlsson, de la Universidad de California, añadiría que, también en
teoría, es posible reconstruir una momia, aunque haya permanecido muerta durante miles de años.
Para ello, sería preciso retirar un gen del tejido modificado y obtener del mismo las moléculas de ADN necesarias para reestablecer el
código genético del individuo en cuestión. Se extraería a continuación el núcleo de una célula fértil de un ser humano cualquiera, que
sería sustituida por el núcleo obtenido a partir del tejido momificado. La operación parece una locura, por supuesto, pero los biólogos
estiman que podrá realizarse antes de que haya transcurrido un siglo más.
¿Era por esta razón, entre otras, que los maestros de los primeros egipcios les aconsejaron levantar enormes edificios de piedra, de
forma piramidal?


¿Por Qué Dejaron De Pronto De Construir Pirámides?

En algún momento de la historia, los egipcios dejaron de construir pirámides. ¿Sería porque perdieron el conocimiento exacto de sus
propiedades maravillosas? Debió existir un faraón que tenía una idea muy vaga de las ventajas que proporcionaban estos edificios, y
aunque deseaba levantar una pirámide para seguir con la tradición, llegó a la conclusión de que no disponía de los medios suficientes.
Hicieron cálculos sus ministros y sus sacerdotes y cayeron en la cuenta de que harían falta docenas de miles de hombres en la
construcción, que no habría suficiente trigo en todo el país para alimentarlos, que ni siquiera habría espacio vital para que los obreros
pudiesen moverse, que la tarea llegaría a su fin muchos años después, cuando el faraón no pudiese gozar ya de las muchas ventajas
atribuidas a la pirámide. La verdad es que había olvidado la técnica de construir pirámides.
vasos canopos
En estos vasos canopos los sacerdotes introducían las vísceras de los difuntos antes de momificarlos. Había cuatro vasos canopos
distintos, donde cada uno de ellos albergaba un órgano distinto. Es decir el de cabeza de hombre contenía el hígado, el de cabeza de
mono los pulmones, el de cabeza de chacal el estómago y el de halcón los intestinos. 
Se le ocurrió mucho más sencillo. Los sacerdotes se dedicaron a sacar las vísceras de los difuntos faraones, por la nariz o por una
pequeña incisión practicada en el vientre, que guardaban muy cuidadosamente en unos recipientes. En cuanto al cuerpo, pensaron que lo
mejor sería envolverlo en vendas previamente impregnadas de aceites y esencias.
El clima se ocuparía de lo demás. Nada se perdería de los faraones, y el día que fuesen a resucitar no tenían más que ir en busca de las
vísceras que les quitaron, que dejaron al alcance de su mano los sacerdotes.
En lo que a las construcciones se refiere, los sacerdotes les concedían unas virtudes mágicas, que no sabían en qué consistían. Así que
aconsejaron a los arquitectos seguir levantando pirámides. Pero serían unas pirámides distintas.
En el Valle de los Reyes, lugar escogido por los faraones de las siguientes dinastías para ubicar sus tumbas, que eran todas
subterráneas, existe una pirámide muy singular, recortada en lo alto de un cerro imponente que domina el paisaje.
Otro tipo de pirámide, más estilizada y más elegante, pero acerca de cuyas virtudes conservadoras nada se ha dicho, porque
posiblemente no existan, es el obelisco, que apareció en las tumbas y en algunos templos.

 

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